Qué hacemos

 

El programa se desarrolla a través de talleres formativos en cinco áreas o potenciales: afectivo, creativo para la resolución de conflictos, comunicativo, ético y político. Con una metodología lúdica, participativa y flexible que invita a la acción cooperada, a la negociación y se fundamenta en el aprender haciendo y aprender a aprender. Todos los potenciales apuntan finalmente a ganar competencias para el ejercicio de la ciudadanía y la promoción de valores democráticos e incluyentes.

El programa propuesto es reconocido por su innovación gracias a su metodología de transmisión de conocimientos basada en la formación entre pares: niñas y niños a niñas y niños, jóvenes a jóvenes, y a la capacidad que potencia en los participantes al hacerse responsables de las lecturas de su realidad y de la creación de mecanismos de resolución de sus conflictos. Se ha desarrollado con éxito en distintas regiones del país desde 1998.

Su metodología es lúdica, participativa, flexible, invita a la acción cooperada, a la negociación cultural, a la crítica y a la reflexión y se fundamenta en el aprender haciendo y aprender a aprender. A su vez, está basado en derechos y deberes y está sustentado por un proceso investigativo que responde a las preguntas sobre los Criterios Éticos que fundamentan la acción política de los participantes y los procesos de socialización política que se orientan a la acción política en el programa de la Subsecretaría.

Las principales actividades son: un diagnóstico del entorno y los ambientes familiares y escolares y adaptación de la propuesta según el contexto; procesos de formación entre pares, mediante la realización de talleres de multiplicación; fortalecimiento de potenciales humanos con talleres cognitivos, lúdicos y creativos; los talleres de Cartonera: caja de herramientas para educadores y artístas; un diagnóstico con los niños, niñas y jóvenes de las veredas de Cocorná y los talleres de Internet, comunicación alternativa.

La implementación de la propuesta es una oportunidad para que las voces de los niños y las niñas sean reconocidas mediante un proceso en el que reconocerán las problemáticas en el municipio frente a la convivencia pacífica en su familia y comunidad, y de contribuir a los procesos de convivencia pacífica, mediante la construcción y fortalecimiento de ciudadanía, democracia y paz.